sábado, 12 de diciembre de 2015

Diarios de una rotación externa (II): Bolivia, la salud fragmentada

Continúo con esta breve serie de entradas sobre las características del sistema sanitario en Bolivia para explicar hoy la estructura y cobertura en salud en este país.

Hablar de Sanidad en Bolivia supone hablar de fragmentación en la prestación de servicios, de extremas desigualdades en la provisión y acceso a los recursos sanitarios, de la estructura todavía esquelética de muchos servicios que en Europa consideramos fundamentales (cuidados paliativos, salud mental, salud laboral, dependencia y discapacidad, por poner algún ejemplo) y de la convivencia de la medicina tradicional, a la que recurre una gran parte de la población, junto a una incipiente tecnificación y profesionalización de la medicina científica.


A pesar de que el derecho a la salud está recogido por su Constitución, no existe un Sistema Nacional de Salud como tal en Bolivia. Estamos hablando de un país en vías de desarrollo, cambiante, que empieza a despuntar después de siglos de maltrato histórico, pero con un pié aún metido en ese tercer mundo de carencias abismales. Existen grandes sectores de la población excluidos de la atención sanitaria más básica, a lo que se une el aislamiento y la pobreza de muchas comunidades dibujando un panorama con grandes carencias.

El sistema sanitario boliviano, por el contrario, está estructurado en subsectores, en función del organismo encargado de la prestación del servicio: sector público, seguridad social (cajas y seguros de salud), fuerzas armadas, instituciones privadas e Iglesia y ONGs. En este artículo en Scielo de la revista de Salud Pública de México, aunque ya tiene unos años, se profundiza bastante más en el aspecto organizativo del sistema, que intentaré resumir a continuación.

El sector público, organizado y gestionado desde el Ministerio de Salud y Deportes (MSD), los departamentos y los municipios, con un gasto en salud per capita anual que apenas llega a 224$ y una cobertura poblacional real que en 2008 rozaba el 11%, está pobremente dotado, cubre a la población más desfavorecida y, como es imaginable, es completamente insuficiente para atender las demandas de la población. Existen, no obstante, programas específicos financiados a nivel estatal o municipal como el SUMI (Seguro Universal Materno-Infantil) o el SSPAM (Seguro de Salud Para el Adulto Mayor) que cubren la atención de sectores concretos de la población, así como también están financiados por el Estado los planes de vacunación infantil, los programas de diagnóstico y tratamiento de la tuberculosis y, de forma muy limitada, el tratamiento antirretroviral para los pacientes VIH+. También existen gobiernos departamentales que han implementado seguros de salud para sus habitantes, como es el caso de los departamentos de Beni o Tarija. Son, en este caso, los gobiernos departamentales los encargados de la gestión de hospitales de tercer nivel mientras que los municipios se ocupan de los establecimientos sanitarios de primer y segundo nivel.


A través de las cotizaciones a la seguridad social de los trabajadores asalariados de grandes compañías, sectores clave (materias primas, energía), trabajadores públicos y de las fuerzas armadas, las Cajas de Salud se encargan de prestar asistencia sanitaria a estos colectivos. En 2008 esta modalidad cubría a un 30'58% de la población, cifra que en los últimos años se ha incrementado.

Las instituciones privadas, por otro lado, cubren a la población de mayores recursos, apenas un 10% del total, habitualmente cobrando precios desorbitados lo cual las hace inalcanzables para la mayor parte de la población.

Por otro lado, los estamentos gestionados por instituciones religiosas y ONGs, que ante la más absoluta precariedad trabajan con recursos limitados, en su gran mayoría de forma desinteresada o cobrando precios simbólicos para atender a aquella población excluida por razones socioeconómicas.


Finalmente , la medicina tradicional asiste a un nada despreciable 10% de la población, aglutinada de forma predominante en la áreas rurales. Un conjunto heterogéneo de curanderos de tradición indígena, kallawuayas, chamanes tribales, parteras y sanadores mezclan la atención espiritual de estos grupos con los remedios tradicionales que se extienden por toda la región andina.

En la próxima entrada me acercaré un poco más a mi experiencia personal, hablaré de El Alto y de las circunstancias que han hecho que está ciudad sea considerada un lugar de lucha.

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Otras entradas en "Diarios de una rotación externa":

jueves, 26 de noviembre de 2015

Diario de una rotación (I): Estamparse contra el muro de la realidad.

Hace menos de un mes que me encuentro haciendo una rotación externa en El Alto, la urbe vecina de La Paz, capital de Bolivia, donde casi un millón de almas viven a más de cuatro mil metros de altura. Concretamente estoy trabajando en el Centro de Salud Jesús Obrero, gestionado por la ONG Fundase (Fundando Esperanza).



Podría parecer que un mes es poco tiempo para adaptarse al lugar, tomarle el pulso a la ciudad y conocer a fondo las necesidades de la población, y en realidad no pretendo tal cosa, pero en estos escasos días que llevo aquí creo que ya puedo empezar a hacerme una idea general de los retos y carencias a los que se enfrenta la asistencia sanitaria en esta parte de Bolivia.

Para entender lo que supone ejercer como sanitario en este ambiente es necesario en primer lugar conocer las particularidades del modelo sociosanitario boliviano, las características que hacen singular a Bolivia y a esta ciudad, y las costumbres, folclore y cultura de una población joven, pobre y mayoritariamente indígena. Con esta idea en mente me propongo escribir una serie de entradas explicativas que intenten resumir la compleja realidad sanitaria de este país.

Bolivia es uno de los países más castigados de América Latina. Aquí tocaría repasar algún capítulo de Las Venas Abiertas para hacerse una idea de la magnitud del expolio histórico al que ha estado sometido durante los últimos siglos, pero sería suficiente con destacar algunos de los indicadores sociales y sanitarios actuales para darse cuenta de que el progreso no ha sido precisamente amable con el pueblo boliviano. Es un ejemplo más de la condena que también han sufrido otras naciones de gran riqueza natural, arrebatada primero por imperios y posteriormente por corporaciones con intereses bien distintos al desarrollo de los pueblos.




En la esfera de la salud los datos son abrumadores: Bolivia es el país con los peores indicadores sociosanitarios de Sudamérica, y si incluimos los países de Centroamérica y la región Caribe puntúa sólo por detrás de Haití en índices como la esperanza de vida al nacer (65 años para varones y 70 para mujeres en el año 2013), la morbimortalidad perinatal (19'6 fallecimientos por 1000 nacidos vivos), la mortalidad por enfermedades potencialmente prevenibles, la carga de la enfermedad... Basta con echar un vistazo al tríptico que prepara la OMS con el perfil sanitario del país para darse cuenta de la gravedad de la situación. Añadamos a esto que la malnutrición crónica afecta a casi una cuarta parte de la población, una prevalencia abrumadora de factores de riesgo como el tabaquismo, la obesidad y muy especialmente el consumo de alcohol y unas tasas espeluznantes de tuberculosis y otras enfermedades infecciosas para acabar de dibujar el esbozo de un país con muchos y muy graves problemas de salud. A este respecto me ha parecido muy interesante el resumen anual que realiza la Organización Panamericana de la Salud titulado la Salud de las Américas, que cuenta con un capítulo temático para cada país y expone de forma extraordinaria el estado de la salud nacional (aquí el de Bolivia).

Quizá solo en los últimos años se pueda constatar un cambio a mejor en las condiciones de vida de los bolivianos, con una caída drástica en las cifras de pobreza, un crecimiento económico mantenido y una progresiva, aunque insuficiente, redistribución de la riqueza nacional. Con sus sombras, el proceso de cambio político iniciado en 2006 con el gobierno de Evo Morales está suponiendo para Bolivia una transformación radical. Está por ver si el carácter de esta transformación se traducirá en una sociedad más igualitaria, si desaparecerán las profundas desigualdades arraigadas históricamente y si el modelo de progreso que adoptará el país se hará conforme a principios de sostenibilidad, equidad y justicia.

...

Y hasta aquí este pequeño resumen introductorio. En la próxima entrada intentaré explicar de forma esquemática cómo se organiza la prestación de servicios sanitarios en Bolivia, quién se encarga de ello y con qué recursos cuentan para hacerlo.



viernes, 22 de mayo de 2015

#AtenciónPrecaria, la vida de los esclavos.

Atrapados en el precio 
de una crisis eterna 
por tener esas cosas 
que no nos interesan.
Protestar débilmente, 
reprimidos con fuerza. 
La vida de los esclavos en el siglo XXI
Gatillazo - Esclavos del siglo XXI

Han pasado varios años y todavía me sigue alucinando, después de un despertar político relativamente reciente -o por lo menos tan reciente como aquel mayo de 2011-, descubrir gente que llevaba ya muchísimo tiempo poniendo voz a las jodidas realidades con las que nos hemos ido estampando en estos últimos cuatro años, habiendo llegado a las mismas conclusiones que nosotros pero mucho antes y además en medio de una coyuntura política mucho menos favorable, cuando no directamente hostil. Uno de esos individuos es Evaristo LPR, referente cultural, político y moral de primer orden en esta santa casa. Esa voz cascada gritándole a tu cerebro de 2002 exactamente, palabra por palabra, los mismos conceptos que a ti te costaría sus buenos seis años de crisis y un montón de asambleas, lecturicas, manifestaciones y broncas con familia y amigos alcanzar, es algo que me parece a la altura de muy pocas cabezas.

Toda esta reflexión pachanguera, además de como excusa para meter a La Polla Records en una entrada, me da pié a hablar de esa realidad que en Esclavos del Siglo XXI preconizaba Evaristo (venga va, la canción es de Gatillazo, editada en 2013, y seguro que podéis encontrar temazos noventeros de LPR en la misma línea, pero este me gustaba más).

Esta vida de esclavos contemporáneos tiene una vertiente sanitaria -yo he venido aquí a hablar de mi libro- que hasta hace poco intuíamos pero que amenaza con convertirse en el ogro que machaque a toda una generación (no exagero, toda una generación perdida) de jóvenes médicos: la precariedad.

Que tampoco es nada nuevo bajo el sol, vaya. La precariedad laboral sanitaria no deja de ser el reflejo gremial de una política mantenida de acoso y derribo de los servicios públicos, de trasvase progresivo de los recursos del común a las manos de los menos, de convertir la eventualidad en el modelo contractual por excelencia y dinamitar el mercado laboral a base de empeorar las condiciones del trabajador hasta que la situación sea insostenible. Puritito neoliberalismo for dummies.

Claro, desde la perspectiva del residente y de la seguridad de tus cuatro años de contrato fijo t
odo esto lo ves como una enorme nube de mierda que se va formando en el horizonte y se acerca inexorablemente hasta el momento en el que te dan la patada. Entonces descarga con furia y te das cuenta de que ese ideal de atención sanitaria que te habían vendido -horizontalidad, longitudinalidad, integralidad... CHUPITO- se acaba convirtiendo en un contrato de días, semanas, guardias o, si tienes suerte, meses esporádicos hasta que cumples una edad no definida, apruebas una OPE con plaza o yo que sé, te abres un bar

Bueno, pues en medio de esta vorágine turbocapitalista un grupo de jóvenes médicas de familia pasan a la acción. Se empiezan a mover en las redes y listas de correo que aglutinan a gente muy capaz, y con mucha y muy buena ayuda se acaba pergeñando el manifiesto que podéis consultar a continuación, y al que humildemente os pido vuestra adhesión:

Manifiesto contra la Precariedad en el Sistema Sanitario

Además, en redes sociales se está moviendo el hashtag #AtenciónPrecaria para visibilizar esta situación en e día a día.

Y finalmente, volviendo a Evaristo, protestaremos débilmente lo más fuerte que nos dejen y todo el tiempo que haga falta, sin olvidar lo que aprendimos en las plazas escuchando historias de otras gentes y otros lugares. Que lo personal es político.


lunes, 13 de abril de 2015

¿Un día para celebrar?

(En ese proceso continuo e interminable que es la colectivización de espacios, tiempos y saberes y la participación en común de los mismos, los blogs son sólo un pequeño lugar adicional en el que pensar y hacer un futuro compartido. Por eso me he alegrado mucho cuando esta mañana me ha escrito mi amiga y médica errante Patricia Escartín pidiéndome permiso para compartir estas líneas que ha escrito. Sirva esta entrada para abrir este espacio virtual a la puesta en común de reflexiones e inquietudes que vayan de lo sanitario a más-allá-del-Muro, máxime si son tan enriquecedoras e interesantes como el texto que sigue) 
... 


Hoy 13 de abril el Foro de Médicos de Atención Primaria celebra el Día Nacional de la Atención Primaria con el lema “Todos juntos por la Atención Primaria”. Suena bien, ¿verdad? 
Se trata de dar visibilidad a la labor diaria de los médicos de Atención Primaria, de reivindicar lo que desde antes de que decidiese estudiar medicina creo que ya se ponía sobre la mesa y que se ha resumido en este decálogo: 

1- La Atención Primaria es el eje del sistema sanitario, y así debe ser reconocida a todos los efectos: incremento presupuestario, dotación adecuada de recursos humanos, aumento de la capacidad de realización de pruebas diagnósticas... 

2- La Atención Primaria debe liderar, por tanto, la gestión de los procesos del enfermo crónico dentro del sistema sanitario y social, incluyendo la coordinación con el nivel hospitalario, centros geriátricos y de discapacitados, asociaciones de pacientes... 

3- Médicos de familia y pediatras deben, a su vez, liderar la toma de decisiones relacionadas con la organización y gestión de los recursos sanitarios. 

4- Dado su papel central en el sistema sanitario, los médicos de familia y pediatras deben tener acceso al catálogo completo de pruebas complementarias según indicación razonada y criterios de eficiencia clínica. 

5- El ejercicio de la Medicina en Atención Primaria debe tener un entorno profesional y laboral atractivo: estabilidad, incentivación basada en criterios profesionales, reconocimiento de la penosidad (turnos de tarde, soledad...) 

6- Las agendas deben adecuarse a una asistencia de calidad, con un tiempo mínimo de 10 minutos por paciente, siempre teniendo en cuenta el contexto socio demográfico y eliminando toda actividad burocrática que no tenga justificación clínica, facilitando al máximo su realización. 

7- La gestión de la Incapacidad Temporal debe tener un diseño basado en criterios clínicos, evitando la multiplicación de informes que requiere la nueva regulación, y haciéndola extensiva a todos los niveles asistenciales. 

8- La receta electrónica debe extenderse a todos los niveles asistenciales y a todo el Sistema Nacional de Salud, en un formato ágil y que garantice la interoperabilidad, así como el acceso al historial médico integrado a nivel nacional. 

9- La formación en Atención Primaria debe empezar en la universidad, con la creación de un área de competencias en Medicina de Familia y la definición de competencias específicas de Pediatría de AP en la formación de pregrado, adecuando los criterios de acceso a la docencia universitaria a la realidad de la Atención Primaria. 

10- Facilitar el acceso de los profesionales de AP a las actividades formativas y promover la investigación teniendo en cuenta las características propias de dicho nivel asistencial. 

Sigue sonando bastante bien,¿no?. En definitiva se trataría de poner en valor el hecho de que el 90% de los problemas de salud se pueden solucionar en Atención Primaria, que es coste- efectiva y cuyos profesionales están más que preparados para desarrollar una atención de calidad, cercana y longitudinal, más allá de la burocracia múltiple que ahoga a muchos profesionales. 

Sin embargo, varias cosas llaman la atención: 

El Día de la Atención Primaria... ¿es una cosa de médicos?, ¿dónde quedan el resto de profesionales de los Equipos de Atención Primaria? Me resulta imposible pensar en una Atención Primaria de calidad sin el personal de enfermería, o auxiliares, o administrativas. No puedo ejercer bien mi profesión en un centro de salud, sin que haya un servicio de limpieza que mantiene los centros en las mejores condiciones. 

Cuando hablamos de “Todos juntos”, en esa unión de Sociedades Científicas, queda bonito, sí. Pero es irreal. Desde luego, a mí muchas NO me representan. Yo pertenezco a la SEMFyC, he sido vocal durante un tiempo en la junta de la sección territorial aragonesa y aunque haya buenas intenciones, el camino a recorrer es más que largo si nos creemos de verdad lo de la defensa de la Atención Primaria. 

Las chapas del día: MEdeDICO A las Personas... Creativo, sí. Incluso bonito. Pero, en el decálogo ¿dónde queda la Comunidad? ¿Nos dedicamos a las personas sin contar con ellas? Me cuesta mucho, mucho, pensar en cambios en positivo si no cambiamos las formas... 

Lo que me lleva al siguiente punto... 
Atención a esta foto:

#campodenabos

Es la foto de la rueda de prensa del día de hoy.

Si las chapas de MedeDICO ya me parecía que poco tenían que ver conmigo, porque no sé si con razón o no, no me sale lo de presentarme como médicO, sino como médicA (al igual que a nadie se le ocurriría decir “mira, ya llega la doctor!”), esta foto ya refleja bastante que del papel a los hechos hay un trecho. Seis hombres (de mediana edad) y una mujer (en la esquina). Bien trajeados. 

Esa no es la realidad de la mayoría de profesionales médicXs de Atención Primaria. La realidad pasa porque es una profesión feminizada con un alto nivel de precariedad laboral (el SNS es la mayor empresa de trabajo temporal, según la OMC). El que se presente un decálogo de mejora de la calidad de la Atención Primaria sin contar con nosotras, es un error de cálculo y una situación que llega a resultar hiriente. 

Son sólo algunas matizaciones que me han venido a la cabeza. Habrá quien piense que más me valdría aportar en lugar de criticar... Bueno, yo hago mi parte. Invito a quien crea que es una pataleta a que me acompañe en mi vida cotidiana. Hoy, sin ir más lejos, celebrar este día reclamando puntos que me corresponden por tiempo trabajado en la bolsa de empleo temporal del servicio aragonés de salud y firmando contratos por horas y días sueltos. Sí, defiendo la Atención Primaria. Me la creo de verdad. Pero tampoco podemos obviar la realidad. Necesitamos algo más que un día en el que salir en los medios. 

Para profundizar más y atender a más motivos que nos animan a defender con uñas y dientes la Atención Primaria pasan por leer a quienes hacen reflexiones más sosegadas que las mías: 

a Vicente Baos, que se dedica a las personas
pasando por Sergio Minué, sobre la imposible soberbia de algunas revoluciones
hasta Rafa Cofiño, escuchando el monólogo de un primarista borracho
para llegar a Rober Sánchez, que desde hace 5 años sigue dando en el clavo.


... 
Adenda: cambiar no sé si cambiaremos algo, pero el derecho a pataleta que no nos lo quite ni Dios. 

de Barbara Ehrenreich vía @javierpadillab







lunes, 9 de febrero de 2015

Formación independiente, the long and winding road.

El camino largo y sinuoso. Me parece una buena metáfora para describir lo que supone para el residente medio su periodo formativo. Bucear en un mar de información desordenada, en constante cambio y actualización -en ocasiones contrapuesta-, por la que pululan tutores, adjuntos y compañeros y con miles de fuentes, libros, revistas y protocolos a los que recurrir. Tener en mente los conflictos de interés de autores e instituciones, la presión desde y hacia las sociedades científicas, la codicia detrás de la última revisión sistemática o qué pretende realmente el visitador que te espera en la puerta de la consulta. Puede ser agotador.

La formación que recibimos como estudiantes y residentes es un tema que me ha preocupado desde que empecé la residencia resistencia. Cómo se financia esa formación, de quién es la responsabilidad de proporcionarla, si responde a criterios de calidad e imparcialidad, cómo influye en el trabajo del día a día y hasta qué punto los intereses que impregnan el resto de actividades sanitarias afectan también al campo del aprendizaje.

Creo firmemente en la necesidad de una formación independiente. Antes de que se adelante algún cínico quiero dejar claro que soy consciente de que esto es prácticamente imposible. No obstante creo que todos nos imaginaremos más o menos lo mismo cuando digo que por "formación independiente" me refiero a todo aquello que no apeste directamente a conflicto de interés, que no te lo vendan en una cartela entre la tabla de ibéricos y el solomillo al roquefort o donde el nombre del laboratorio no sea más grande que el del congreso al que asistes. Ya nos entendemos.

Durante las últimas semanas este tema me ha ocupado y preocupado más de lo habitual, tanto que decidí recuperar los recursos formativos que he ido acumulando durante el último año y medio, pregunté por aquellos que desconocía y los reuní en una presentación que expuse la semana pasada a mis compañeros de MFyC. La primera parte es una pequeña justificación de por qué considero importante este tema y después están agrupados en "formales" e "informales" todos los recursos de aprendizaje que me han parecido relevantes.

Estoy seguro de que me dejo un montón de recursos interesantes, por lo que si sabéis de alguno más os animo a compartirlo con todos en los comentarios. Intentaré añadirlos a la presentación y la hoja de referencia rápida.





- Netvibes y Symbaloo de la blogosfera sanitaria


Tengo que destacar el papel de Javier Padilla y compañía, que ya se ocuparon de este mismo tema hace años en su blog, y del que directamente he fusilado buena parte de la presentación e incluso he tomado prestada alguna frase de forma literal. También la lista de correo MedFam y el ya extinto blog AP XII fueron fuentes imprescindibles a las que acudir. Mil gracias a todos ellos.

lunes, 16 de junio de 2014

Un motivo para escribir: no al encarcelamiento de Carlos y Carmen.

(Ayer por la noche recibía en mi bandeja de entrada un correo reenviado hace unos cuantos días con una iniciativa que merece la pena compartir. Hace mucho tiempo que no escribo nada por aquí. Hoy, sin embargo, es imperativo difundir esto)



No al encarcelamiento de Carlos y Carmen
15 de junio de 2014




“En una sociedad injusta el único sitio de la persona honrada es la cárcel”

Thoreau 


“¿Ante el colapso económico e ideológico del sistema económico existente, es posible que estemos entrando a otro período durante el cual la medicina social pueda florecer?”

M. Anderson, L. Smith 



Vic Siedel es profesor emérito de la Montefiore Medical Center and Albert Einstein College of Medicine y profesor adjunto de Salud Pública en la Weill Medical College de la Universidad de Cornell University. Su llegada en 1969 al Montefiore y la Universidad Albert Einstein de Nueva York supone un inicio de un período de florecimiento de la Medicina Social en Estados Unidos en la década de los 70. El Dr. Siedel fue presidente de la American Public Health Association y de la organización Physicians for Social Responsability (organización que recogió el Premio Nobel de la Paz en 1985).

Vic Siedel fue arrestado en varias ocasiones, alguna de ellas siendo presidente de la Asociación Americana de Salud Pública. Los motivos de su arresto fueron debidos a ejercer movimientos de protesta frente a conflictos sociales claramente relacionados con la dignidad y el bienestar de las personas: por manifestarse en contra de la realización de pruebas nucleares o por realizar protestas contra el apartheid del gobierno sudafricano.



El pasado día 11 de junio nos enteramos de la noticia: el juez del juzgado de lo penal número 1 de Granada ponía en estado de busca y captura a Carmen Cano y Carlos Bajo, autorizando a las fuerzas y cuerpos de seguridad para que los detuviesen e ingresen en prisión. 


De la historia de Carlos y Carmen nos habíamos enterado algunas semanas antes, gracias a un precioso escrito de apoyo de Juan Irigoyen y a la campaña de apoyo iniciada desde el 15M de Granada y Stop Represión.

En la Huelga General del 29 de Marzo de 2012, el 15M de Granada organizó un piquete informativo que recorrería las calles de la ciudad pidiendo solidaridad con la jornada de huelga. Carlos y Carmen fueron identificados aleatoriamente por la policía en ese piquete a la salida de un bar. Ni se produjeron amenazas, ni hubo actitudes violentas ni se impidió a nadie que trabajase mientras el piquete permaneció allí. En días posteriores la dueña del bar interpuso una denuncia que meses más tarde, tras pasar el caso a manos del fiscal, acabaría dando lugar a una “sentencia ejemplarizante” por la cual el juez condenó a ambos a 3 años y un día de cárcel por un “delito contra el derecho de los trabajadores”.

La historia de Carlos y Carmen no era muy diferente a las de tantos otros, llámense Isma y Miguel, Carlos y Serafín, Tamara y Ana, Koldo y un largo etcétera más de nombres. Todos ellos rostros anónimos con historias de lucha detrás. 

Carlos es un estudiante de Medicina como lo fue en su momento Vic Siedel. Ambos entrarían en esa clasificación que podríamos considerar “raritos”, por su interés por la medicina social. Carlos es uno de esos estudiantes que necesitamos saber que existen y que sigue habiendo en ese territorio hostil llamado “Facultad de Medicina”. Personas que miran con otros ojos su vocación, que piensan en la medicina como un eje más de todo el entramado social , que salen a las calles, que se preguntan cosas, que critican al sistema capitalista éste en el que estamos inmersas y que daña nuestra salud (eso que intentamos proteger). En definitiva, que luchan desde abajo por una salud colectiva en el marco de una sociedad individualista y piramidal. Hay quien dudará que los motivos de condena poco tendrán que ver con la medicina social. Esto nos lleva a hablar de Carmen.

Carmen es una mujer de 56 años. Desempleada, sin trabajo desde hace dos años y sin derecho a ningún tipo de prestación desde octubre del año pasado. En calidad de mujer y desempleada tiene más riesgo de enfermar y de tener una peor calidad de vida, tal y como se ha venido explicando una y otra vez en la literatura científica (ésa que nos tenemos que leer y aprender si queremos ser profesionales competentes). Carmen, lejos de quedarse en su casa, asumiendo una realidad en nada alentadora, decidió de forma consciente participar en un piquete informativo por los derechos laborales de sus conciudadanos y los suyos propios. Lo que en definitiva, si abrimos un poco la mirada y pensamos en la relación entre determinantes sociales y salud y en lo que tendría que significar una salud real en todas las políticas, hace de Carmen un ejemplo de dignidad y un agente de salud para el resto de la comunidad.

Carlos y Carmen son dos personas incómodas para el sistema. Pero como Vic Siedel son personas imprescindibles para nosotras. Son reflejo de aquello en lo que creemos y que en tantas ocasiones nos hace predicar en el desierto. Carlos y Carmen nos reflejan su labor en favor de la salud pública. Si ellos son culpables de haber defendido los derechos de los trabajadores, también lo somos nosotros, cada vez que animamos a acudir a un sindicato en lugar de dar medicación ante una ansiedad relacionada por las precarias condiciones laborales de nuestros pacientes; somos culpables cada vez que atendemos a una persona a la que se ha privado de la asistencia sanitaria en las mismas condiciones que los demás, por culpa de un RDL 16/2012 impuesto desde el mal gobierno; somos culpables cada vez que pensamos en términos de desigualdades sociales para abordar la salud de la población; somos culpables cada vez que hablamos de lo poco que influimos los profesionales sanitarios en la salud de las personas y lo mucho que lo hacen el desempleo, los desahucios, la pobreza infantil y muchas otras cuestiones para las que personas como Carlos y Carmen, con su presencia en las calles, con su acción, quizás sí puedan mejorar. ¿Somos culpables?¿Son ellos culpables? No queremos una sociedad injusta llena de cárceles de gente honrada.

Por ello, proponemos:

1. Os animamos a participar en la petición que se remitirá al Ministerio de Justicia para la concesión de indulto (es urgente: la carta se remitirá el martes)
Bien firmando directamente aquí:

O bien remitiendo vuestro modelo de carta personalizada (que podéis descargar aquí) a a la siguiente dirección:

2. Os invitamos a difundir la información sobre el caso de Carlos y Carmen en todas las asociaciones, plataformas, sociedades científicas y colegios profesionales de vuestro entorno relacionadas con sanidad y salud. Consideramos que establecer un proceso de reflexión y debate sobre este asunto puede ser muy enriquecedor para evitar que vuelvan a ocurrir situaciones similares.

3. Animamos e invitamos a dichos colectivos a implicarse y como hicieron otras asociaciones, sociedades científicas y colegios profesionales - la Asociación Americana de Salud Pública en la época de Vic Siedel, por ejemplo- difundir y denunciar la desproporcionada pena impuesta en el caso de Carlos y Carmen.

4. Podéis difundir vuestra vuestra fotografía solicitando el indulto para Carlos y Carmen y que se detenga su proceso de encarcelamiento. 

lunes, 14 de abril de 2014

El número, el prestigio y el becerro de oro.

Hoy ha sido el primer día de la adjudicación de plazas MIR de este año y, como casi todos los anteriores, los primeros puestos los han copado especialidades conocidas e históricamente propiedad de los licenciados con mejores resultados en el examen. Un año más que la Medicina Familiar y Comunitaria prácticamente ha brillado por su ausencia en dichos puestos y se ha aplaudido condescendientemente al primero en elegirla. Nada nuevo bajo el sol.

Y esta tarde empezaba el flame en Twitter. Por un lado Juan Gervás se lamentaba de que se volviese a repetir esta conocida situación y Rafa Cofiño le contestaba cuestionando si una buena nota en el MIR hace a uno "buen médico", dando inicio a una discusión en la que hemos entrado al trapo no pocos compañeros de especialidad. 


No creo que a estas alturas quede mucha gente que reconozca que un médico es mejor en su profesión por el mero hecho de tener mejor nota en un único examen teórico. Aquí tocaría definir qué entendemos por ser "buen médico", pero eso daría para un buen número de letras y no quiero meterme en ese jardín. Me interesa más valorar esa asunción que hace Gervás de que una especialidad funciona mejor cuanto mejor número tengan sus residentes, y en torno a qué cualidades orbita este supuesto sello de calidad.

Está claro que MFyC tiene poco tirón entre los futuribles residentes. Yo quiero ver un cambio en la tendencia, pero es innegable que muchas veces se elige porque es "lo que queda". Es más, parece que la vocación no es uno de los principales estímulos para la elección y son razones eminentemente prácticas las que lo motivan. Sin embargo, si hacemos caso a la siguiente tabla extraída del artículo anterior vemos que tanto MFyC como Pediatría y el resto de especialidades comparten al menos los tres primeros puestos en cuanto a atributos a valorar. Y son precisamente los más prácticos: desarrollo profesional, facilidad para encontrar trabajo y estabilidad laboral.



Dejando de lado lo relevante o no que sea el aspecto vocacional en la elección -valga como anti-ejemplo mi total y absoluta ausencia de vocación médica durante la carrera- lo que más me ha sorprendido de la discusión es esa imperiosa necesidad de incorporar los atributos de las especialidades de vanguardia a MFyC. Mención especial para... chan chan... EL PRESTIGIO.

El prestigio es esa cualidad que, mal llevada, acaba derivando en soberbia. El prestigio atrae otras cualidades chunguísimas como el individualismo, la competitividad (terrible en una profesión cooperativa), el elitismo, el agravio comparativo y la envidia. Es la materia prima de la que se destila el ego. Y de egos andamos ya bastante sobrados en el gremio. Yo reniego de ese prestigio que quieren devolver a mi profesión. Creo que es, entre otros valores rancios como el liderazgo y el "buen nombre", lo que ha alejado a muchos especialistas del mundo de los mortales. Aupar esos valores al nivel de ídolos es una desgracia primero para nosotros y después para la gente a la que atendemos. La medicina no necesita héroes y es precisamente ese lenguaje mitificador en torno a algunas especialidades el que debemos destruir.

Por el contrario creo en la medicina del compromiso. En la medicina humilde y cotidiana del día a día, que comparte su espacio con la gente. En la que nos reconocemos como iguales y trabajamos juntos para vivir saludablemente. Es posible construir una especialidad que en el camino por encontrar su lugar no caiga en las carencias de nuestras "hermanas mayores". No necesitamos subirnos a un pedestal, el reconocimiento sincero de nuestro lugar es igual de gratificante.


EDITADO 15/04/2014: Javier Padila vuelve a rizar el rizo con este artículo al respecto en su blog que merece muchísimo la pena leer. ¡Corred insensatos!